Porque cada historia es como una gota de agua: parecida, quizás, a otra, pero siempre diferente.
lunes, 4 de marzo de 2013
Mal tiempo.
Me gusta la soledad que provoca el mal tiempo. Me gusta salir a la calle y encontrarla desierta, fría, silenciosa. Me gusta andar con las manos en los bolsillos y el cuello de la chaqueta subido, con los ojos entrecerrados por el viento que me revuelve el pelo. Me gusta solo escuchar mis pasos resonando en el silencio, que sean lo único que se oiga aparte del viento. Me gusta ver mis Converse pasar cerca de charcos que reflejan el cielo gris, me gusta verlas pisar hojas caídas. Me gusta volver a casa y cerrar todas las puertas y ventanas, y tener a mi perrita dentro, y sentarme en pijama con una manta y un libro junto a la ventana por la que corren ríos de lluvia. Me gusta escuchar el repiqueteo de los miles de gotitas que se precipitan hacia el suelo de mi patio. Me gusta la lluvia, y el frío y el mal tiempo. Qué rara soy.
domingo, 3 de marzo de 2013
¿Vienes conmigo?
¿Vienes conmigo? ¿Te apetece fugarte, escaparte, huir donde nadie nos conozca, nadie nos juzgue, nadie nos encuentre? ¿Te apetece ser libre, y volar, saltar, sonreír, ser feliz? ¿Te apetece? Pues fuguémonos, huyamos, escapemos. Cojamos las tres primeras prendas que hayan en el armario, metámoslas en la primera mochila que encontremos y compremos un billete de tren, avión, barco, taxi que encontremos hacia donde sea, y SEAMOS LIBRES.
"Come away with me... in the night. Come away with me.. and I will write you a song... Come away with me... on a bus. Come away there they can't tempt us with their lies..."
Y allí donde estemos, donde quiera que sea, semos felices. Basta de caras largas, basta de lágrimas, depresiones y peleas. Solo seamos felices.
"And I wanna walk with you... On a cloudy day. And fields where the yellow grass grows knee high... So won't you try to come... Come away with me and we'll kiss... On a mountain top. Come away with me and I'll... never stop loving you..."
Seamos felices... Seamos felices. Tengamos happifidad.
"Come away with me... in the night. Come away with me.. and I will write you a song... Come away with me... on a bus. Come away there they can't tempt us with their lies..."
Y allí donde estemos, donde quiera que sea, semos felices. Basta de caras largas, basta de lágrimas, depresiones y peleas. Solo seamos felices.
"And I wanna walk with you... On a cloudy day. And fields where the yellow grass grows knee high... So won't you try to come... Come away with me and we'll kiss... On a mountain top. Come away with me and I'll... never stop loving you..."
Seamos felices... Seamos felices. Tengamos happifidad.
Tema:
Come away with me,
Desconfianza,
Disfruta la vida,
Escapemos,
Jazz,
Música,
Paseando enamorados,
Relatillos,
Relaxing
lunes, 18 de febrero de 2013
Home alone
Y... "Adiós, ¡volvemos en unas horas!" y mi "Vale, ¡suerte!" y después... Escucho cerrarse la puerta del patio y salto de mi silla, muy feliz. Jajajajaja... Solita en casa. Un poquito de rock bajito mientras termino rapidísimo la tarea, mi mano volando sobre la libreta. Dos palabras más... Una... ¡SÍ! ¡Terminé! Subo la música hasta el máximo volumen y salto por mi habitación recitando la canción a grito pelado y tocando mi guitarra imaginaria. Después bajo el volumen, sé que no vivo sola y que mi punk puede molestar (incompresiiiiiblemente) a mis vecinos, pero eso no me prohíbe escucharlo, así que la dejo puesta a un buen volumen pero que no molesta. Bajo feliz las escaleras a por una galletas y me siento en el ordenador. Reviso mi Facebook, mi Polyvore, mi blog... Nada nuevo. Decido desenchufarme y salto un rato con Green Day, canto frente al espejo usando mi cepillo de pelo como micrófono, aunque no funciona muy bien: mi voz suena igual de alta que siempre. Me pinto las uñas, todo sin parar de cantar, y me tomo un colacao con muuuucho chocolate: Ole, estoy sola y feliz, y acabé la tarea en un cuarto de hora, ¡me lo merezco! Escucho un coche, me asomo a la ventana y.... ¡Uppppsss, ya llegaron! ¡Qué rápido pasan dos horas! Me apresuro a bajar el volumen y bajo rápidamente a abrir la puerta, y cuando llegan me miran con cara de "Ejemmm...". No les hago caso y charlo un rato, y cuando paso por el espejo veo el mostacho de chocolate que tengo, y solo puedo reírme. De verdad, no paro de reírme.
Tema:
Carpe Diem,
Disfruta la vida,
Eres un canalla,
Green Day,
Home Alone,
Me quedé con las ganas,
Música,
Punk,
Relatillos,
Relaxing
sábado, 16 de febrero de 2013
Naturaleza
La brisa en la cara. El sol en la piel. Los ojos cerrados, disfrutando el momento. La cabeza inclinada hacia atrás, como mirando el cielo. Los hombros y brazos relajados, caídos, sin sentirlos. El pecho subiendo y bajando a un ritmo suave, a juego con la sonrisa tranquila. Las piernas abiertas con la amplitud de la cadera y los hombros, para mantener el equilibrio. La falda blanca de florecilllas azules ondeando entre las piernas. Los pies felices en la hierba fresca primaveral. Toda feliz, en el medio de la nada, solo escuchando la brisa en las orejas, los pájaros en los árboles. Disfrutando la naturaleza.
viernes, 8 de febrero de 2013
Un poco de jazz
La música inundaba el lugar. Era un atardecer parisino de otoño, ya refrescando en el exterior. A esa hora se empezaba a llenar el bar de jóvenes recién saliditos de sus clases de universidad, que se acercaban a disfrutar del saxo y el chelo, a veces un piano. También venían enamorados en primeras, segundas o enésimas citas; adultos que se pasaban a sacarse el estrés del trabajo con la música y una copita, adolescentes a punto de irse después de tomar un café con los amigos, viejitos sin trabajo amantes del jazz que pasaban a disfrutar. Mucha gente. Muchas diferencias. Muchas charlas, risas. Y, especialmente, mucho jazz.
Ella se sentaba en una esquinita oscura, con un chocolate caliente entre las manos y una edición antigua de Romeo y Julieta al lado. Entre canción y canción leía, pero cuando se punteaban las notas en el chelo, o se tapaban y destapaban agujeritos en el saxo, o se pulsaban las teclas del piano; cuando la morena cantante de jazz hacía vibrar sus cuerdas vocales, ahí cerraba los ojos. Cerraba los ojos y sonreía, y disfrutaba. Y se notaba que disfrutaba. Su pie derecho se movía al compás de la suave y llevadera música. Su cabeza se balanceaba de un lado al otro. Disfrutaba. Le gustaba el jazz.
Ella se sentaba en una esquinita oscura, con un chocolate caliente entre las manos y una edición antigua de Romeo y Julieta al lado. Entre canción y canción leía, pero cuando se punteaban las notas en el chelo, o se tapaban y destapaban agujeritos en el saxo, o se pulsaban las teclas del piano; cuando la morena cantante de jazz hacía vibrar sus cuerdas vocales, ahí cerraba los ojos. Cerraba los ojos y sonreía, y disfrutaba. Y se notaba que disfrutaba. Su pie derecho se movía al compás de la suave y llevadera música. Su cabeza se balanceaba de un lado al otro. Disfrutaba. Le gustaba el jazz.
Tema:
Carpe Diem,
En su salsa,
Jazz,
Música,
Relatillos,
Relaxing
martes, 5 de febrero de 2013
Poesía #7
Su mirada se perdía,
lejana,
en la manta azul del
horizonte.
Los pliegues de aquella manta,
añiles,
que se ondulaban bajo el cielo,
brillantes.
Brillaban como sus ojos,
verdosos,
absortos en su amado mar,
preciosos.
lejana,
en la manta azul del
horizonte.
Los pliegues de aquella manta,
añiles,
que se ondulaban bajo el cielo,
brillantes.
Brillaban como sus ojos,
verdosos,
absortos en su amado mar,
preciosos.
Agustina Gómez
Tema:
Disfruta la vida,
El mar,
Naturaleza,
Poesías,
Relaxing
lunes, 4 de febrero de 2013
Brazadas y Patadas
El agua se deslizaba rápidamente a su alrededor, casi tan rápido como su sangre al correr por sus venas. Sus pies estaban en constante movimiento: arriba, abajo, arriba, abajo... Sus brazos repetían el mismo ejercicio, brazada tras brazada. Su pecho subía y bajaba rápidamente al respirar agitada. Gracias a los banderines del techo supo que estaba cerca del muro: con mucha práctica, inclinó la cabeza hacia atrás soplando por la nariz de manera que no le entrara agua, y miró cuánto le faltaba hasta alcanzar el final de la piscina. Calculó unas 3 brazadas, y, cuando las hizo, volvió a inclinar la cabeza para darse cuenta de que debía hacer el viraje. Aerodinámicamente, se dio la vuelta dando una brazada de crol e hizo una voltereta. Con fuerza, se impulsó y adquirió velocidad al dirigirse a la otra punta de la piscina. Y otra vez lo mismo: brazada, brazada, brazada a la vez que sus pies se movían arriba y abajo, arriba y abajo... Otra vez, las gafas empañadas. Mecachis. El techo se volvió borroso: tendría que mojarlas al acabar el ejercicio. Brazada, brazada, brazada. Arriba y abajo, arriba y abajo. Brazada, brazada, brazada. Arriba y abajo, arriba y abajo.
Así era la única manera de relajarse. Qué bien se sentía al nadar. Se sentía... Como un pez en el agua, literalmente.
Así era la única manera de relajarse. Qué bien se sentía al nadar. Se sentía... Como un pez en el agua, literalmente.
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