"No!!!! No puede haberme hecho esto. Me prometió que se callaría la BOCOTA esa que tiene en la que no puede guardar ningún secreto..."
-¿Es cierto lo que ha dicho? Mírame, Lucy, y dime si es cierto - dijo él
- Bueeeno... - Cristie le dio un empujoncito, como diciendo "Venga! Atrévete!"- Digamos que... Sí. Es cierto que me gustas y que estoy enamorada de ti- dijo de un tirón Lucy, rápidamente y con los ojos y los labios muy apretados. Lentamente, echó una mirada a Lucas, quien la miraba diferente. Diferente a la mirada furtiva que le echaba en los exámenes, a la que ella le respondía con una insegura sonrisa, diferente a la mirada de reconocimiento que le echaba al llegar a clase, diferente a la mirada de sorpresa de cuando se encontraban en lugares como la biblioteca . Era una mirada cariñosa, feliz, esperanzada, alegre. Y Lucy supo que gracias a Cristie tenía posibilidades de hacer realidad esas fantasías que tenía con Lucas cada vez que se iba a dormir.
Cristie se retiró discretamente, sin que Lucy ni Lucas se dieran cuenta. Era obvio que no lo iban a notar, estaban demasiado absortos el uno en el otro como para sentir el mundo de alrededor.
"Increíble. Absolutamente increíble" pensaba Lucy continuamente, durante el viaje en bus desde su casa hasta el instituto. "Estoy viviendo lo que quería... Y realmente me siento bien, feliz y satisfecha." Hacía ya casi un mes que estaba con él. Él. Él, perfecto, cariñoso, dulce, bromista, simpático, protector, romántico, agradable, deportista, único e irrepetible... Todo gracias a Cristie, que, con lo que en un primer momento había sido una catastrófica traición a la promesa de guardar el secreto del enamoramiento de su amiga, había conseguido que Lucy y Lucas estuvieran juntos, por fin. Iban a vivir su historia de amor, finalmente... Y Lucy estaba muy orgullosa por haberse atrevido a dar el gran salto necesario para pasar de niños a adolescentes de pleno derecho: tener novio.
Porque cada historia es como una gota de agua: parecida, quizás, a otra, pero siempre diferente.
miércoles, 15 de febrero de 2012
Atrévete a dar el gran salto
Tema:
1er cap,
Amor a primera vista,
Amor de Niños,
Gracias queridísima amiga mia,
Nuestra historia,
Por fin.... NOVIOS,
Relatillos,
SORPRESA,
Te quiero: quiéreme
lunes, 13 de febrero de 2012
Aprovechar todo... Desperdiciar nada
Cómo puede cambiarte el día con una sonrisa, una canción, una broma o un chiste malo. Porque, a ver, LA VIDA ES 1 SOLA!!!!! Y hay que aprovechar cada segundo, cada instante, porque no vale la pena desperdiciar momentos que puedes pasar riendo con mala cara. Y, a veces, cuando estamos de mal humor por alguna tontería, por alguna pelea, es mejor cambiar la cara, pensar en otra cosa, cambiar de tema, escuchar un poco de música o leer un rato, para quitarte ese mal sabor en el alma, para después ser feliz más fácilmente, para poder disfrutar más del momento, del presente.
Aprovecha cada momento, con seres queridos, a solas, como quieras, pero no desperdicies ni un solo instante.
Si te centras en el pasado, no podrás ver lo que viene en el futuro, dijo el sabio August Gusteau, de Ratatuille.
Aprovecha cada momento, con seres queridos, a solas, como quieras, pero no desperdicies ni un solo instante.
Si te centras en el pasado, no podrás ver lo que viene en el futuro, dijo el sabio August Gusteau, de Ratatuille.
domingo, 29 de enero de 2012
¿Cómo...?
¿Cómo decírtelo? ¿Cómo decirte que me gustas, cómo preguntarte si me quieres, cómo robarte un beso?
¿Cómo saber si me rechazarás, o serás mi novia? ¿Cómo hacer para disimular el hecho de que mis ojos se desvíen hacia ti automáticamente en los recreos, cuando compartes risas con tus amigas y miras los partidos de voleibol? ¿Cómo concentrarme en las clases si lo único en que puedo pensar es en ti? ¿Cómo ignorar el hecho de que, al irme a dormir, cierro los ojos y veo tu sonrisa amable? ¿Cómo obviar el hecho de que eres mayor que yo y que es imposible que me quieras? ¿Cómo?
Supongo que no eres la chica que compartirá su vida conmigo, supongo que otro chico, más grande, más fuerte, más inteligente que yo será el que esté siempre junto a ti. Supongo que me ves como a un niñato, o, con mucha suerte, me miras con cariño de hermana mayor, si acaso. Pero sé que no me correspondes, que no sientes un río desbordado por tu pecho cada vez que me ves, como yo. Que no ves en mis ojos el futuro, que no nos imaginas viviendo juntos, criando hijos juntos, siendo felices. Sé que no lo haces, y no te culpo, porque es lo que yo siento hacia las niñas pequeñas, pero, aunque lo comprenda, me duele, e intentaré cambiarlo. Seré grande, fuerte, inteligente y estaré junto a ti. Te seguiré queriendo, juntaré fuerzas para que el río no se seque, que no se acabe este sentimiento. Lo haré. Por ti. Por nosotros.
Tema:
Amor de Niños,
Amor frustrado,
Amor verdadero,
Nuestra historia,
Relatillos,
SORPRESA,
Te quiero: quiéreme,
Todo por ti,
Tristeza
domingo, 15 de enero de 2012
Will you marry me?
"¿Quieres casarte conmigo?" Una frase sencilla, a la vez complicada, que puede darte una alegría al corazón o un infarto, que te puede hacer muy feliz... Que te propone un futuro, o no, no un futuro, sino alguien con quien compartir el tuyo. Una frase que puede dar a tu vida un giro de trescientos sesenta, qué digo, ¡MIL grados! Que te puede dejar la cara roja como un tomate, o pálida como la de un muerto. Que puede hacerte llorar de emoción, o sentir un cosquilleo por la columna vertebral. Que puede hacer que te suden las manos, que se te caiga todo lo que tengas en ellas, que te ardan los ojos, que se te seque la garganta.... Que una sonrisa ilumine tu rostro, que tus ojos se abran y se muestren enormes, que tus mejillas se inflen, que de repente se carguen tus ojos de lágrimas y que un intenso rubor se note en tu cara. Todo eso... Con una simple frase.
Porque esa frase puede hacerte subir hasta el cielo y envolverte en nubes suaves como algodón, y llevarte hasta el Sol mismo para que brille SIEMPRE en tu vida... Y es que no importan las circunstancias, ni el momento, ni si acabas de salir de la cama como si te estás vistiendo para una fiesta; ni si tienes un ojo pintado y el otro no; no importa nada. Importan las miradas que se crucen, las chispas que salten, el amor que se sienta, en el aire, entre los dos. Eso, y nada más.
Bonita manera de decir esta frase tan bonita... Este vídeo me ha encantado.
"Will you marry me?"
Porque esa frase puede hacerte subir hasta el cielo y envolverte en nubes suaves como algodón, y llevarte hasta el Sol mismo para que brille SIEMPRE en tu vida... Y es que no importan las circunstancias, ni el momento, ni si acabas de salir de la cama como si te estás vistiendo para una fiesta; ni si tienes un ojo pintado y el otro no; no importa nada. Importan las miradas que se crucen, las chispas que salten, el amor que se sienta, en el aire, entre los dos. Eso, y nada más.
Bonita manera de decir esta frase tan bonita... Este vídeo me ha encantado.
"Will you marry me?"
domingo, 8 de enero de 2012
Estoy decepcionada
Eras mi amigo. Nos decíamos todo, no habían secretos. Compartíamos un pasado más o menos parecido, y parecía que el mismo futuro. Con eso de que nuestros padres trabajaran juntos, podíamos disfrutar más tiempo entre nosotros. Y también vivíamos los dos en el mismo pueblo, un problema menos. Luego, yo tuve una época mala, y tú, bueno, no me apoyaste mucho, y preferías estar con otros amigos antes que con mi deprimida y triste yo. Me recuperé, y cuando quise recuperar nuestra amistad, descubrí que habías cambiado, que no eras el mismo compañero de juegos de toda nuestra infancia, que preferías parecerte más a los chulos de la clase y no ser tú mismo, hablar como ellos, vestirte "guay"... Y yo, que seguía siendo la misma (o, por lo menos, no había cambiado tanto como tú) descubrí que no me sentía tan cómoda con tu nueva forma de ser, así que nos distanciamos. El hecho de que, al pasar al instituto, yo fuera a otro tampoco arregló mucho las cosas entre nosotros, y nos distanciamos más cuando te mudaste a otro pueblo, más lejos. Seguíamos teniendo contacto, en Navidades, cumpleaños y eso, pero NADA era como antes. Y ahora, que volvemos a tener un poco más de confianza, que nos vemos más, y hablamos a menudo, noto que te he echado de menos, que notaba tu ausencia, que te extrañaba. Pero al escuchar que habías contado uno de mis secretos, uno de esos tan importantes (un enamoramiento mío, muy importante a esa edad) me he sentido traicionada y dolida, me... Me he decepcionado, porque yo, que he mantenido tus secretos, bueno, pues... En secreto... Esperaba que hicieras lo mismo, y no lo has hecho. Por eso estoy decepcionada, mi amigo de juegos, de historias, de aventuras.
Tema:
¿Por qué?,
Amor de Niños,
Desconfianza,
Eres un canalla,
Me dejaste,
No me mientas,
Nuestra historia,
Relatillos,
Secretos,
Tristeza
viernes, 6 de enero de 2012
Te extraño
Cariño mío, ahora que estás de viaje, te extraño. Siento la cama fría a mi lado, siento la mesa vacía en la cena, siento la casa silenciosa, cuando tú no estás. Te extraño, y no puedo evitar pensar en si estarás bien, si tendrás frío, si me echas de menos como yo a ti. Durante el día me mantengo ocupada: por la mañana trabajo, y no pienso en ti; por la tarde leo, miro películas, limpio o cocino para evitar tu recuerdo. En la ducha canto, para que las lágrimas no afloren a mis ojos; y en el coche escucho música, para no escuchar tu voz en mi mente. Pero es por la noche, cuando no puedo dormir, cuando no puedo evitar, esquivar más tu recuerdo y cierro los ojos y veo tu sonrisa, tus ojos, verdes como el más hermoso bosque, tu pelo, castaño y rizado sin remedio, y no puedo evitar llorar, y pedir, querer, esperar, que la semana pase rápido y que vuelvas pronto, porque no aguanto la agonía de no estar contigo, de saber que en cuanto llegue a casa no vas a estar, que voy a dormir sola y que no voy a salir acompañada a cenar a un restaurante bonito el sábado por la noche. Porque te extraño, y no puedo evitarlo.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Reconciliación
Parecía que la pelea entre Nina y Tom era irremediable. Ella estaba ofendida porque él no quería ser sincero con ella. Él estaba enfadado porque Nina no había aceptado su disculpa.
* * *
Desde esa pelea con Tom estoy como un zombi. He aprovechado esta semana, que tenía varios festivos, para no ir al trabajo, y he estado en casa. Paso las horas sin hacer nada, sin pensar nada. He desconectado el teléfono fijo, y apagado mi móvil. Las chicas intentan llamarme, entrar en casa, mandarme e-mails... Pero no les respondo. Todo lo que hago es sentarme, con la mirada vacía, mirando la nada. Me quedo todo el día en pijama, tengo el pelo enredado, mi cara está horrible... Me siento fatal sin Tom, me siento fatal por haber sido tan cruel y poco comprensiva, me siento fatal, simplemente.
Mi refugio es el helado de vainilla. Me calma y me relaja sentirlo en la boca, su sabor, dulce y frío, su olor, penetrante... Es lo único que como.
Eso era hasta hoy. Basta ya. Nada más levantarme pongo música, pop, como la que escuchaba cuando era adolescente. Canto todas las canciones de un viejo CD que encuentro por ahí, me doy una ducha fresquita, me lavo los dientes y me cepillo el pelo, peinándolo en una trenza. Me pongo ropa de colores, mis zapatillas preferidas y enciendo el móvil. No me sorprendo al ver que tengo muchas llamadas perdidas, todas de mis amigas. Borro el historial, y llamo a Marie. Me atiende, y tras charlar un rato, le digo si vamos de compras. Tengo ganas de comprarme cosas nuevas, para mantener alejado de mi mente el recuerdo de Tom, que me hiere como un puñal. Marie me recoge en su coche nuevo y nos vamos al centro comercial. Nos divertimos un rato, comprando ropa. Luego vamos a tomar un helado, y yo pido de vainilla y fresa, para alegrarme un poco. Nos sentamos en una de las mesas redonditas de la heladería, y al rato, veo que en la cola hay una chaqueta con una cabeza que me resultan familiares. Me fijo más atentamente, porque la melena rubia que hay a su lado me inspira unos hermosos celos. Espero a que terminen de pedir, y cuando salen de la cola, confirmo mis temores: Tom ya tiene nueva novia. No me lo puedo creer. ¡Si hasta están abrazaditos y todo! Marie, que ha seguido mis movimientos desde que empecé a vigilar a los de la cola, me dice:
- Nina, ¿quieres que volvamos a casa?
Ay, Marie, que gran intuición tiene. Recogemos las bolsas y nos vamos. Cuando pasamos al lado suyo me obligo a mantener la cabeza bien alta, y una expresión bien orgullosa se refleja en mi rostro. No pienso demostrarle que me duele. Marie se mantiene callada todo el rato, desde que salimos de la heladería hasta llegar a mi casa. Le doy las gracias por todo, y se va. La observo hasta que dobla la esquina, y luego subo a mi casa rápidamente. Casi sin sentirlo me pongo el bañador y un chándal, cojo una toalla, el gorro y las gafas, y bajo a la piscina del edificio. Sé que debe estar helada, pero no me importa. Estoy hirviendo de ira por dentro, así que no pasaré frío. Sin pensarlo, me tiro de cabeza y empiezo a nadar: brazada, brazada, brazada, respiro. Brazada, brazada, brazada, respiro. No puedo parar, no debo parar.
* * *
Me ha sentado fatal que Nina me demostrara de una manera tan grosera que prefería dejar nuestra relación en donde estaba. El hecho de tirar la rosa que le regalé me lo dijo todo. Me quedé herido profundamente, y estuve un par de días durmiendo, y cuando me despertaba, me quedaba en la cama hasta volver a dormirme. Pero en esos momentos en los que estaba despierto, pensaba: "Bueno, sí, quería mucho a Nina, pero el mundo es grande y somos muchas personas. Es completamente seguro que voy a encontrar a otra chica que me quiera más que ella." . Así que al martes me levanté, desayuné mirando unos dibujos que mira mi primo, el más pequeño, y luego encendí el ordenador. Jugué a jueguitos tontos e inútiles, solo para distraerme. Y de repente recibo una llamada de Skype de mi hermana. le chateo, no quiero que vea mi cara de abrumado, porque me hará preguntas y me fastidian mucho sus interrogatorios. Pero insiste, y me termina viendo. No sé cómo, pero le cuento todo, y dice que tiene una sorpresa para mí. Y corta la conexión. Espero, y un par de horas más tarde, tocan el timbre. Abro, y me la encuentro en mi puerta. Me quedo pasmado, y veo que trae una pequeña maletita. Entra en casa, y le doy un café, y hablamos otro rato. Me dice que debo olvidarme de ella, porque sabe que no voy a ceder, y supone que ella tampoco. Mi hermana es capaz de entender a CUALQUIER persona con solo saber un par de cosas sobre ella, por ejemplo, Nina. El caso es que hace todo un plan para llevarme a pasear y distraerme. Un día vamos a la montaña más cercana, y hacemos montañismo, picnik y contamos chistes. Otro vamos a un pueblo de las afueras de la ciudad, y lo conocemos a fondo. Otro nos vamos de compras, y en uno de mis momentos de bajón (al ver una chica con un gorro como uno de Nina), tomamos un helado. En la cola, me deprimo todavía más al ver el helado de vainilla, el favorito de Nina, y mi hermana me abraza, consciente de mi dolor. Tomamos nuestros helados y volvemos a casa. Mi hermana se va dentro de unas horas, y la acompaño al aeropuerto. Nos despedimos con mucho cariño, y, volviendo a casa, paro en casa de Nina, porque quiero intentar arreglar las cosas. Creo que he cometido un error, y ella también lo ha hecho, y si se me presenta la oportunidad de reprochárselo sin meter la pata, a lo mejor se soluciona todo. Entro, y al tocar su puerta no recibo respuesta. Decido mirar en la piscina. Es pleno invierno, y está haciendo bastante frío, pero no desecho la idea. Resulta que tenía razón y que estaba nadando. Me imagino que no habrá parado desde que empezó, la conozco. Y sé que puedo hacer para llamar su atención. Poco a poco, me quito la ropa, hasta quedar en calzoncillos. Me tiro a la piscina, que, como imaginaba, está helada. Ella no parece notar mi presencia, y sigue nadando. Me acerco a ella, y cuando me ve, para, y está a punto de soltarme un buen grito, cuando ve quién soy.
* * *
He perdido la noción del tiempo. No sé cuánto llevo nadando, pero no estoy cansada, ni me falta el aire. Y cuando veo que alguien se interpone en mi camino, me paro y le voy a echar un sermón, cuando veo que es él. Y le voy a gritar más fuerte que antes cuando lo veo medio congelado: pálido y con los labios morados y la nariz roja. Y, por intuición, sé que quiere arreglar las cosas, y no me importa mi orgullo, no me importa el frío, no me importa la distancia, no me importa NADA cuando me acerco a él y le beso. Y siento que él me abraza, que vuelve a tener calor, y salimos de la piscina, enredados en un beso, y nos abrazamos y nos envolvemos en la toalla, JUNTOS. No me lo puedo creer.
* * *
Y así, Nina y Tom se reconciliaron, volvieron a estar juntos.
* * *
Desde esa pelea con Tom estoy como un zombi. He aprovechado esta semana, que tenía varios festivos, para no ir al trabajo, y he estado en casa. Paso las horas sin hacer nada, sin pensar nada. He desconectado el teléfono fijo, y apagado mi móvil. Las chicas intentan llamarme, entrar en casa, mandarme e-mails... Pero no les respondo. Todo lo que hago es sentarme, con la mirada vacía, mirando la nada. Me quedo todo el día en pijama, tengo el pelo enredado, mi cara está horrible... Me siento fatal sin Tom, me siento fatal por haber sido tan cruel y poco comprensiva, me siento fatal, simplemente.
Mi refugio es el helado de vainilla. Me calma y me relaja sentirlo en la boca, su sabor, dulce y frío, su olor, penetrante... Es lo único que como.
Eso era hasta hoy. Basta ya. Nada más levantarme pongo música, pop, como la que escuchaba cuando era adolescente. Canto todas las canciones de un viejo CD que encuentro por ahí, me doy una ducha fresquita, me lavo los dientes y me cepillo el pelo, peinándolo en una trenza. Me pongo ropa de colores, mis zapatillas preferidas y enciendo el móvil. No me sorprendo al ver que tengo muchas llamadas perdidas, todas de mis amigas. Borro el historial, y llamo a Marie. Me atiende, y tras charlar un rato, le digo si vamos de compras. Tengo ganas de comprarme cosas nuevas, para mantener alejado de mi mente el recuerdo de Tom, que me hiere como un puñal. Marie me recoge en su coche nuevo y nos vamos al centro comercial. Nos divertimos un rato, comprando ropa. Luego vamos a tomar un helado, y yo pido de vainilla y fresa, para alegrarme un poco. Nos sentamos en una de las mesas redonditas de la heladería, y al rato, veo que en la cola hay una chaqueta con una cabeza que me resultan familiares. Me fijo más atentamente, porque la melena rubia que hay a su lado me inspira unos hermosos celos. Espero a que terminen de pedir, y cuando salen de la cola, confirmo mis temores: Tom ya tiene nueva novia. No me lo puedo creer. ¡Si hasta están abrazaditos y todo! Marie, que ha seguido mis movimientos desde que empecé a vigilar a los de la cola, me dice:
- Nina, ¿quieres que volvamos a casa?
Ay, Marie, que gran intuición tiene. Recogemos las bolsas y nos vamos. Cuando pasamos al lado suyo me obligo a mantener la cabeza bien alta, y una expresión bien orgullosa se refleja en mi rostro. No pienso demostrarle que me duele. Marie se mantiene callada todo el rato, desde que salimos de la heladería hasta llegar a mi casa. Le doy las gracias por todo, y se va. La observo hasta que dobla la esquina, y luego subo a mi casa rápidamente. Casi sin sentirlo me pongo el bañador y un chándal, cojo una toalla, el gorro y las gafas, y bajo a la piscina del edificio. Sé que debe estar helada, pero no me importa. Estoy hirviendo de ira por dentro, así que no pasaré frío. Sin pensarlo, me tiro de cabeza y empiezo a nadar: brazada, brazada, brazada, respiro. Brazada, brazada, brazada, respiro. No puedo parar, no debo parar.
* * *
Me ha sentado fatal que Nina me demostrara de una manera tan grosera que prefería dejar nuestra relación en donde estaba. El hecho de tirar la rosa que le regalé me lo dijo todo. Me quedé herido profundamente, y estuve un par de días durmiendo, y cuando me despertaba, me quedaba en la cama hasta volver a dormirme. Pero en esos momentos en los que estaba despierto, pensaba: "Bueno, sí, quería mucho a Nina, pero el mundo es grande y somos muchas personas. Es completamente seguro que voy a encontrar a otra chica que me quiera más que ella." . Así que al martes me levanté, desayuné mirando unos dibujos que mira mi primo, el más pequeño, y luego encendí el ordenador. Jugué a jueguitos tontos e inútiles, solo para distraerme. Y de repente recibo una llamada de Skype de mi hermana. le chateo, no quiero que vea mi cara de abrumado, porque me hará preguntas y me fastidian mucho sus interrogatorios. Pero insiste, y me termina viendo. No sé cómo, pero le cuento todo, y dice que tiene una sorpresa para mí. Y corta la conexión. Espero, y un par de horas más tarde, tocan el timbre. Abro, y me la encuentro en mi puerta. Me quedo pasmado, y veo que trae una pequeña maletita. Entra en casa, y le doy un café, y hablamos otro rato. Me dice que debo olvidarme de ella, porque sabe que no voy a ceder, y supone que ella tampoco. Mi hermana es capaz de entender a CUALQUIER persona con solo saber un par de cosas sobre ella, por ejemplo, Nina. El caso es que hace todo un plan para llevarme a pasear y distraerme. Un día vamos a la montaña más cercana, y hacemos montañismo, picnik y contamos chistes. Otro vamos a un pueblo de las afueras de la ciudad, y lo conocemos a fondo. Otro nos vamos de compras, y en uno de mis momentos de bajón (al ver una chica con un gorro como uno de Nina), tomamos un helado. En la cola, me deprimo todavía más al ver el helado de vainilla, el favorito de Nina, y mi hermana me abraza, consciente de mi dolor. Tomamos nuestros helados y volvemos a casa. Mi hermana se va dentro de unas horas, y la acompaño al aeropuerto. Nos despedimos con mucho cariño, y, volviendo a casa, paro en casa de Nina, porque quiero intentar arreglar las cosas. Creo que he cometido un error, y ella también lo ha hecho, y si se me presenta la oportunidad de reprochárselo sin meter la pata, a lo mejor se soluciona todo. Entro, y al tocar su puerta no recibo respuesta. Decido mirar en la piscina. Es pleno invierno, y está haciendo bastante frío, pero no desecho la idea. Resulta que tenía razón y que estaba nadando. Me imagino que no habrá parado desde que empezó, la conozco. Y sé que puedo hacer para llamar su atención. Poco a poco, me quito la ropa, hasta quedar en calzoncillos. Me tiro a la piscina, que, como imaginaba, está helada. Ella no parece notar mi presencia, y sigue nadando. Me acerco a ella, y cuando me ve, para, y está a punto de soltarme un buen grito, cuando ve quién soy.
* * *
He perdido la noción del tiempo. No sé cuánto llevo nadando, pero no estoy cansada, ni me falta el aire. Y cuando veo que alguien se interpone en mi camino, me paro y le voy a echar un sermón, cuando veo que es él. Y le voy a gritar más fuerte que antes cuando lo veo medio congelado: pálido y con los labios morados y la nariz roja. Y, por intuición, sé que quiere arreglar las cosas, y no me importa mi orgullo, no me importa el frío, no me importa la distancia, no me importa NADA cuando me acerco a él y le beso. Y siento que él me abraza, que vuelve a tener calor, y salimos de la piscina, enredados en un beso, y nos abrazamos y nos envolvemos en la toalla, JUNTOS. No me lo puedo creer.
* * *
Y así, Nina y Tom se reconciliaron, volvieron a estar juntos.
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